La noche en la mansión se sentía como una tumba de lujo. Tyler no podía soportar el silencio que emanaba del cuarto de Amber, un silencio que gritaba mucho más que cualquier discusión. Con el orgullo hecho jirones, caminó por el pasillo y llamó a su puerta. No hubo respuesta inmediata, solo el sonido de unos pasos pausados.
Cuando Amber abrió, no había rastro de la mujer apasionada de las noches anteriores. Llevaba su uniforme de niñera perfectamente planchado, a pesar de la hora, y su mirada e