El club "The Velvet Room" vibraba con una mezcla de luces neón y música que hacía retumbar el pecho. Amber, decidida a borrar la imagen gélida de Tyler y la cara de suficiencia de los Valois, se había puesto su vestido más ajustado y unos tacones que gritaban peligro. A su lado, Casandra ya pedía la segunda ronda de margaritas.
—¡Hoy no se habla de jefes, ni de niños, ni de gente que parece haber nacido en un congelador! —gritó Casandra sobre la música—. ¡Hoy solo hay tequila!
Amber rió, sintie