Alec la ayuda a salir del jacuzzi con cuidado, como si temiera que el momento pudiera romperse con un movimiento brusco.
Sus manos son firmes, seguras, y Jules se deja guiar sin pensar demasiado.
La envuelve con una toalla, besa su sien, su frente, gestos suaves que contrastan con la intensidad de minutos atrás.
La lleva hasta la cama de la suite. Las luces son tenues, la ciudad queda muy lejos, y las estrellas siguen observándolos desde lo alto, silenciosas testigos de algo que ya no puede d