Después de salir de la consulta, Noah no soltó la mano de Olivia ni un solo instante. Parecía incapaz de borrar la sonrisa de su rostro. La noticia del bebé lo había llenado de una felicidad tan evidente que incluso los desconocidos que se cruzaban con ellos les devolvían la sonrisa al ver su expresión.
Primero pasaron por una farmacia. Noah compró vitaminas prenatales, suplementos, cremas y todo lo que la doctora había recomendado. Olivia caminaba a su lado observándolo en silencio. Él leía ca