Después de que Baltazar le mostrara todo lo que realmente había pasado y cómo, hacía tres años, todo había sido una trampa, Bella se quedó sola en la habitación. Su mirada permanecía perdida en el fuego de la chimenea mientras repasaba una y otra vez cada recuerdo, cada conversación y cada detalle que en ese momento comenzaba a cobrar sentido.
Recordó todas las veces en que su amiga le había preguntado por Baltazar: cómo era en la cama, cómo la consentía, si tenía dinero, si estudiaba, si traba