Bella permaneció en silencio durante todo el día. Apenas salió de la habitación y pasó la mayor parte del tiempo sentada junto a la ventana observando el inmenso jardín que se extendía frente a ella. Los árboles se mecían lentamente con el viento, algunas aves revoloteaban entre las ramas y el sol iluminaba los senderos de piedra que recorrían toda la finca. Era un lugar hermoso, demasiado hermoso para sentirse como una prisión.
Mientras tanto, Baltazar permaneció encerrado en su despacho traba