Noah y Olivia llegaron después de varias horas con una sonrisa enorme en el rostro. En la sala, Lily dibujaba tranquilamente bajo la atenta vigilancia de Richard.
—Al fin llegan. ¿Cómo les fue?
—Bien, papá. ¿Podemos hablar? Tenemos que darte una noticia.
—Claro, claro.
Richard se puso de pie de inmediato. Lily levantó la cabeza desde sus dibujos y los miró con curiosidad.
—Yo también quiero ir.
—Pronto volveremos contigo, princesita —dijo Olivia con una sonrisa.
—Está bien.
—Mira, te traje algo