Bella dormía profundamente cuando el sol empezó a entrar por las ventanas. Su cuerpo estaba pegado a la tibieza de una piel que conocía demasiado bien. Antes de abrir los ojos, el aroma la envolvió. Su corazón dio un salto. Intentó moverse, pero unos brazos la sujetaban con fuerza.
Al fin abrió los ojos y lo primero que vio fue el perfil marcado de Baltazar. Dormía profundamente. Su respiración era lenta, pausada. Estaba usando pijama, algo que odiaba. Siempre decía que no podía dormir con pija