El desayuno transcurrió entre sonrisas cómplices, miradas traviesas y pequeños gestos que únicamente ellos dos parecían comprender. Noah, sentado junto a Olivia como de costumbre, iba cortando con paciencia la fruta en pequeños trozos para luego dejar el plato frente a ella, llenarle el vaso con jugo natural y aprovechar cualquier descuido para robarle un beso. Cada vez que sus miradas se encontraban, una sonrisa aparecía en los labios de ambos, como si la intimidad que habían recuperado aquell