Los gritos que llegaban desde el hall principal comenzaron a hacerse cada vez más fuertes, interrumpiendo el silencio que reinaba en el último piso de Lancaster Corporation.
Noah y James intercambiaron una rápida mirada.
—¿Qué demonios sucede? —preguntó Noah, frunciendo el ceño.
James se encogió ligeramente de hombros.
—No lo sé...
Antes de que pudiera terminar la frase, una voz cargada de rabia atravesó todo el edificio.
—¡¡¡NOAH LANCASTEEEEER, MALDITO BASTARDO!!!
Noah caminó hasta el gran ven