Los tres estaban en la tienda de novias. Noah había pedido que cerraran el local exclusivamente para ellos; no quería clientes curiosos, ni miradas indiscretas, ni comentarios innecesarios. Quería que ese momento fuera especial para Olivia, tranquilo, perfecto, como todo lo que empezaba a imaginar junto a ella.
Apenas entraron, una mujer elegante se acercó rápidamente.
—Miranda.
—Señor Lancaster.
Noah la miró con calma, pero su voz seguía teniendo ese tono dominante que hacía temblar a cualquie