Los días pasaron rápido. La luna de miel fue de ensueño y el amor entre Noah y Olivia se hizo cada vez más intenso y fuerte. Noah no podía mantener las manos lejos de ella; la buscaba una y otra vez, ya fuera para abrazarla, tomar su mano o simplemente besarla porque sí. Olivia, por su parte, se dejaba arrastrar por él sin ningún problema. Después de tantos años sintiéndose sola y relegada a un rincón, era imposible no disfrutar de cada muestra de cariño, de cada mirada cargada de amor y de cad