CEO Lancaster... CEO Miles...
La mañana llegó y Noah no dejaba de besar a Olivia. Cada vez que ella intentaba apartarse para levantarse, él encontraba una nueva excusa para atraerla de vuelta a sus brazos. La habitación estaba cálida, las cortinas dejaban pasar los primeros rayos del sol y, por primera vez, Noah se sentía completamente en paz.
—Vamos, la niña despertará, debemos levantarnos.
—No quiero. ¿Y si la mandamos en avión con mi padre y nos quedamos solo los dos?
—¡Noaaah!, no digas eso.
—Quiero tiempo contigo, no de