La clase terminó y, apenas sonó el timbre, un mensaje llegó al celular de Olivia.
Estoy afuera.
El rostro de Olivia se iluminó de inmediato, sus ojos brillaron con emoción y tomó sus cosas sin siquiera revisar bien, saliendo casi corriendo del aula, sin notar que su celular había quedado olvidado sobre la silla. Mientras caminaba apresurada por el pasillo, unos pasos rápidos se escucharon detrás de ella. Olivia los ignoró porque sus ojos estaban fijos en él... Noah.
Esos hermosos ojos dorados