Continuación de la historia No te olvides de Angélica.
Palidecí.
Mi imagen en la fotografía ya no estaba.
Simplemente, me desvanecí. Como por arte de magia.
—¡Oh mi Dios! —grité con mi mano tapando mi boca y sin poder evitar romper en llanto.
Miré a Ethan con desesperación. Buscando una explicación.
—Esa, era la parte más difícil del proceso —lamentó—.Mis padres apenas recuerdan mi nombre. Puedo decirles hola y me ignoran. Ni siquiera me miran, pero aún saben de mi presencia en la casa.
Dejé a