Elizabeth Carnegie.
Ramsés y yo intercambiamos una mirada.
Una de esas miradas que lo dicen todo sin necesidad de palabras. La sorpresa, la incredulidad, el desconcierto. Todo estaba ahí, flotando entre nosotros como un eco que se negaba a desaparecer.
Sharon. Era una Holdings.
Y Lucius… Lucius acababa de llamarla "hermana" con una naturalidad que helaba la sangre.
Me giré hacia él, esperando encontrar esa sonrisa arrogante, ese brillo de superioridad en sus ojos. La máscara del demonio que ya