Capítulo 144: Luz a final del túnel.
Adrián Di´Marco.
Ya habían pasado dos malditos días desde el atentado.
Dos días en los que el reloj pareció dejar de correr. Las manecillas, que antes se arrastraban con un ritmo agónico, ahora se habían quedado quietas. Inmovilizadas por la espera. Por la incertidumbre. Por ese vacío que se abre en el pecho cuando lo único que puedes hacer es esperar.
Y esperar es una condena.
Lucius se había apoderado del jodido hospital como si fuera su centro de operaciones en medio de un campo de guerra. H