Lía retrocedió, pero no alcanzó a hacerlo rápido, la furiosa mujer la tomó por el cabello, dando un tirón tan fuerte, que sintió que le arrancaría el cuero cabelludo.
—¡Suéltame! —gritó Lía —¡Te lo estoy advirtiendo! No respondo por lo que te pase si no me sueltas.
Monik reía viendo aquel espectáculo, se sentía tan feliz como un demonio cuando siembra caos.
—¡No te voy a soltar! —gritó la mujer, jalando más fuerte —Lía respiró profundo, su paciencia tenía un límite.
—No digas que no te lo adver