Lía despertó sintiendo que la cabeza le pesaba, agotada, intentó levantarse, pero un fuerte mareo le impidió hacerlo, tuvo que cerrar los ojos por un momento.
Estaba sola en la habitación, la puerta estaba entreabierta, escuchó a Mikkel hablar en la sala, aunque solo lograba entender fragmentos.
—Sí, ya hablé con el equipo legal.
—No, ella no tiene la culpa.
—No voy a retirarla del puesto, eso no va a pasar.
Lía sintió una extraña sensación dentro de su pecho, ¿La estaban culpando del acciden