Lía estaba parada frente a la puerta, tenía la blusa rota de un lado, en su mano tenía una navaja que estaba manchada de sangre, Freja se la había regalado hacía años, una navaja que siempre llevaba por seguridad, esa noche cuando salió de la mansión Skarsson, la había guardado entre su ropa.
En el piso estaba tirado el hombre que la había atacado, se retorcía en medio de un charco de sangre, se quejaba y se llevaba las manos a un lado donde había una herida, Lía no podía dejar de ver la sangr