La sangre fluía por la nariz de Lía escandalosamente, Mikkel retrocedió horrorizado, ella trataba de detener el sangrado con sus manos, echó su cabeza hacia atrás, pero seguía fluyendo.
Freja, se levantó rápidamente, tomó unas gasas y las colocó sobre la nariz de Lía, la sangre empapó de inmediato las gasas, Freja las desecho y tomó otras, presionando, mientras Lía mantenía la cabeza hacia atrás.
—Respira por la boca, despacio, ya va a pasar —dijo Freja, tratando de tranquilizar a Lía para que