Mikkel se encontraba furioso, no podía olvidar la imagen de Arthur y Lía, lo pensó mucho esa noche, primero pensó en despedirlo, sacarlo de la empresa, vender sus acciones, dejarlo sin nada. Pero no lo hizo, despedirlo sería demasiado fácil, demasiado rápido. En cambio, decidió hacerle la vida imposible, ya se enteraría Arthur Holm lo que era meterse con él.
Al día siguiente, en la oficina, Mikkel llamó a Arthur a su despacho. Arthur acudió de inmediato sin imaginar lo que Mikkel tenía planeado