Capítulo 70: La agresión
Los días pasaron. Las rosas negras seguían apareciendo, a pesar de los guardias, a pesar de las cámaras, a pesar de la vigilancia reforzada. El acosador era como una sombra, escurridizo, omnipresente. Elena vivía en un miedo constante, su libertad reducida al tamaño de su casa, sus salidas limitadas a los trayectos seguros entre la propiedad Hart y su oficina. Nathaniel velaba por ella día y noche, pero el cansancio empezaba a ganarle terreno. Sus facciones se hundían,