Capítulo 74: El reencuentro
Tres meses. Noventa y dos días. Dos mil doscientas ocho horas. Ese fue el tiempo que Nathaniel necesitó para sanar. No solo de su herida —el hombro había cicatrizado, la movilidad había vuelto casi por completo— sino también de sus viejos demonios. Las sesiones con el psiquiatra se espaciaron y luego cesaron. Había aprendido a vivir con sus miedos, a no dejar que dictaran sus decisiones. Estaba listo.
Listo para amar. Listo para comprometerse. Listo para ser feliz.
E