Capítulo 6: Ravenhill la esperaLa berlina negra atravesó las puertas de Ravenhill como una marea imparable.Elena no había dormido nada durante el trayecto. Sus ojos estaban clavados en el paisaje que desfilaba —los bosques de árboles centenarios, las colinas cubiertas de viñedos, los pequeños pueblos dormidos que el amanecer teñía de oro y rosa. Conocía cada curva de esa carretera. Había crecido a pocos kilómetros de allí, antes de dejarlo todo por un hombre que no la merecía.Ravenhill.La ciudad no era inmensa —cien mil almas, una catedral gótica, callejuelas empedradas, y sobre todo, el imperio Hart. Las oficinas, las fábricas, los centros de investigación, las fundaciones. Todo lo que su bisabuelo había construido con sus manos, que su abuelo había desarrollado con su genio, que su padre había consolidado con su sangre fría.Y que ella, algún día, dirigiría.Si aún quería.El coche aminoró al acercarse a las verjas. El guarda —un hombre al que conocía desde la infancia, el señor
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