Kenan, Jano y Taylor no durmieron esa primera noche en el Pabellón Cielo, cada uno, encerrado en la habitación que les habían asignado, se enfrentaron por primera vez a una realidad que no sabían cómo manejar, y esa era que ya no eran los príncipes del reino lobo, ahora solo eran “los compañeros” de Sky, y ni siquiera estaban seguros de ser “los únicos”.
Kenan se sentó en el borde de la cama, con la espalda recta, y las manos entrelazadas sobre las rodillas observo la habitación que era amplia,