Sky no sabía cómo tomar la actitud de Jano, porque era como si de pronto le hubieran cambiado el alma al príncipe alfa menor, y eso la inquietaba casi tanto como la versión que conocía de él, y es que el haber crecido “rodeada” de los príncipes, viéndolos en el castillo, en el instituto, en los entrenamientos, en cada ceremonia importante, había dejado en ella una marca extraña, una mezcla repulsiva de terror y atracción, eran hermosos, poderosos, los futuros reyes del reino… y también eran sus