700. Lo que vuelve no pide permiso.
Todo lo que cedo encuentra la forma de regresar cuando dejo de sostenerlo con atención.
La estabilidad se instala con una suavidad engañosa, expandiéndose por el espacio como una superficie lisa que refleja cada decisión reciente, y mi cuerpo responde de inmediato a ese cambio, soltando tensión en los hombros, regulando la respiración, permitiendo que cada músculo abandone esa alerta constante que venía sosteniendo desde hace demasiado tiempo.
El entorno acompaña ese descenso.
Las estructuras d