699. Lo que suelto no desaparece.
Elegir también deja huellas que siguen respirando dentro de lo que soy.
La escena deja de sostenerse en ese equilibrio tenso que veníamos manteniendo y entra en un punto más concreto, donde las superficies translúcidas del entorno empiezan a fracturarse en líneas finas que recorren el espacio como grietas de luz, mientras el suelo bajo mis pies pierde continuidad en los bordes y obliga a cada paso a sentirse más consciente, más deliberado, como si el lugar mismo exigiera una resolución inmediat