590. Miradas cargadas de hambre.
El deseo deja de ser un murmullo y se convierte en una ola que me arrastra sin pedir permiso, una fuerza que me sacude por dentro hasta volver inútiles todas las precauciones que juré mantener, y mientras los observo frente a mí, tensos, respirando más fuerte de lo normal, entiendo que lo que hemos estado provocando durante días ya no puede contenerse.
No quiero calma.
Quiero intensidad.
Quiero sentirlos perder el control.
Kael es el primero en acercarse, su energía es directa, física, ardiente