724. Él no se aparta.
Si el sistema ya reconoce lo que somos capaces de sostener, entonces ahora mide cuánto resistimos cuando eso mismo se vuelve el centro del conflicto.
El entorno evoluciona con una precisión más quirúrgica, ajustando sus superficies hasta convertirlas en planos casi espejados que replican cada mínimo cambio en nuestra cercanía, de modo que cada gesto deja una huella visible en la estructura, como si el espacio hubiera decidido trabajar directamente con lo que acabamos de integrar y ya no necesit