427. La traición que se ejecuta a piel descubierta.
No hay señal de inicio.
Eso también es parte del diseño.
Entro en la zona de amortiguación como si no supiera que Saelith ya está allí, como si no hubiera ensayado mentalmente cada posible desvío de atención, cada microgesto que puede ser leído como duda, como exceso, como fisura aprovechable. El lugar es perfecto para la Custodia: un enclave donde la opacidad no es clandestina, sino tradición, donde nadie pregunta demasiado porque preguntar siempre fue peligroso.
Siento las miradas antes de ve