428. La reputación es una herida que aprende a hablar sola.
La noticia no se propaga como escándalo inmediato, sino como una vibración persistente que atraviesa los estratos del sistema con la paciencia de aquello que no necesita confirmación oficial para volverse real, y mientras camino por corredores que ahora me leen de otra manera, percibo cómo la traición aparente ha comenzado a operar con mayor eficacia que cualquier declaración pública que hubiera podido pronunciar sin quebrar el delicado equilibrio que intento sostener.
No hay gritos ni acusacio