374. Te estás conteniendo.
No es el miedo lo que me ocupa primero, ni siquiera la expectativa de lo que vendrá, sino una sensación más difícil de nombrar, una vibración persistente que se instala en el centro del pecho y se expande con cada respiración, como si el poder recién liberado no hubiera terminado de acomodarse y buscara, todavía, una forma definitiva de habitarme sin desgarrarme en el intento.
Aeshkar permanece a una distancia que no es prudente ni inocente, lo suficientemente cerca como para que su presencia i