367. La herida que me elige.

Lo primero que emerge en mí no es la urgencia del poder ni el eco del nombre recién liberado, sino una culpa tibia y persistente que se instala bajo mi piel con la misma obstinación que el fuego, porque Aeshkar yace entre mis brazos con una quietud que no le pertenece, y aunque su respiración aún existe, frágil y desigual, sé que algo en ella ha cambiado de forma definitiva, algo que no se cura con hechizos ni con promesas pronunciadas en voz baja.

No me muevo durante un largo instante, sosteniéndola como si el simple acto de aflojar mis brazos pudiera empujarla más lejos de mí, mientras a mi alrededor el salón sellado empieza a llenarse de presencias que no se atreven a interrumpir este núcleo íntimo que se ha formado sin permiso, una pausa suspendida entre la violencia y lo que vendrá después, porque todos sienten que lo ocurrido no ha terminado, que apenas ha empezado a desplegar sus consecuencias.

—Respira conmigo —le susurro, sin saber si me oye—, no te apartes ahora.

Sus dedos s
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP