364. La revelación me sacude.
—Han recurrido a él… —su voz es baja, áspera, cargada de una furia que no se dirige a la criatura, sino a los Selladores que, a lo lejos, continúan canalizando su poder como si ese acto desesperado pudiera otorgarles la victoria.
—¿Qué es? —pregunto, aunque una parte de mí ya lo recuerda de manera fragmentada, como si ese rostro sin rasgos hubiera atravesado mis sueños en otro tiempo, en otra vida.
—El primero que traicionó a los suyos.
—Aeshkar murmura eso como si le disgustara incluso pronunciarlo—. El que intentó tomarte para sí cuando aún no sabías quién eras.
La revelación me sacude.
No por miedo, sino por reconocimiento.
Ese ser estaba en mis recuerdos sellados.
Había extendido una mano hacia mí mientras yo ardía con el mismo fuego que vibra ahora bajo mi piel.
La criatura me observa.
Se inclina hacia un lado como si analizara cada respiración que tomo, y al abrir sus labios —que se forman en ese instante, hechos de sombra condensada— habla con una voz que no se oye, sino que se