351. Donde tres juramentos se rompen.
Primero en la boca del estómago, como si me arrancaran de golpe el equilibrio. Luego en la espalda, donde la columna se estremece como si quisiera encenderse. Después en el pecho, en un punto tan profundo que casi me hace gemir del dolor.
El ser oscuro lanza un chillido que no es humano; es el lamento de una criatura que acaba de ver cómo su parte perdida intenta volver a integrar algo que él había reclamado como suyo.
Aeshkar, por su parte, avanza un paso hacia mí, con esa gravedad que arrastr