221. Esta noche caliente.
La noche se desliza sobre la corte como un velo de terciopelo, y mientras los corredores principales del palacio permanecen silenciosos, yo me interno en los pasadizos menos transitados, aquellos que huelen a piedra húmeda y a secretos guardados demasiado tiempo. He convocado a unos pocos, los suficientes para comenzar a tejer lo que será mi propia red, un entramado de voces y cuerpos dispuestos a apostar por mí, no por fidelidad ingenua, sino porque sabrán que conmigo la vida les puede saber m