198. El banquete envenenado.
La sala está bañada de luces cálidas, decenas de candelabros iluminan los muros cubiertos de tapices rojos y dorados que arden como brasas bajo la mirada de todos los invitados, pero yo sé que la verdadera hoguera está aquí, en mi pecho, porque en cada respiración llevo escondida la certeza de que esta noche podría ser el fin, o el comienzo de otra cadena aún más oscura. El banquete de proclamación, como él lo ha llamado, es un espectáculo para sellar su victoria, una celebración donde el poder