189. ¿Y no es eso lo que deseas?
Hay noches en que el deseo y la muerte caminan juntas, rozando la misma piel, respirando el mismo aire, compartiendo un pulso que se acelera entre el gozo y la amenaza. Esta es una de esas noches, y lo sé desde el instante en que oculto la daga entre mis ropas, la hoja fría besando mi muslo como un amante secreto, un recordatorio afilado de que todo lo que juego aquí se mueve en la línea más delgada entre el placer y la traición.
Él me espera en su cámara privada, esa donde el suelo está cubier