190. El secreto en la boca.
El veneno reposa sobre mi lengua como una plegaria oscura, un secreto que se funde con mi saliva, imperceptible y letal en dosis mayores, pero ahora reducido a la medida exacta para debilitar, para dejar marcas invisibles que no serán rastreadas por médicos ni adivinos. Lo sostengo en mi boca como sostendría un juramento prohibido, acariciándolo con la lengua mientras avanzo hacia él, que me espera con el pecho descubierto, tendido entre almohadones como si la noche y yo fuéramos su templo priv