Colsen permaneció allí, completamente inmóvil, sin tener idea de cuánto tiempo había pasado. Al final, las piernas se le entumecieron y el frío se le metió hasta los huesos. Solo entonces apoyó las manos en el suelo e intentó ponerse de pie. La pierna herida se le había quedado rígida. Lo intentó muchas veces, pero frascó una y otra vez.
Al final, casi tuvo que arrastrarse para alcanzar la muleta. Necesitó todas las fuerzas que le quedaban para volver a ponerse de pie. Después, se alejó cojeand