Clara se sorprendió un momento y luego negó con la cabeza.
—Mi prometido es alguien que me presentó una amiga de mi mamá. Nuestras familias se llevan bien y pronto nos vamos a casar.
Lucas apretó los puños, decidido a no darse por vencido.
—Entonces, por lo que dices, no parece que se quieran mucho.
Clara sonrió tranquila.
—¿Y qué importa? Aunque lo hubiera, al final da lo mismo.
Lucas se quedó sin palabras. Guardó silencio un buen rato y, al final, forzó una sonrisa.
—Te deseo felicidad.
—Igual