Ya era pleno otoño. El aire estaba helado y, de noche, el frío calaba igual que en pleno invierno. Entre la gente reunida empezaron los murmullos.
—¡Pero si ese muchacho todavía está enfermo! Qué crueldad la de la chica...
—Quién sabe qué habrá pasado entre ellos.
Y era cierto: Lucas seguía convaleciente. De camino al hospital le había subido la fiebre y ahora se sentía cada vez peor. El viento helado le provocó varias toses, y su cara se volvió aún más pálida.
—Clara, ¿hablas en serio? —pregunt