Mundo de ficçãoIniciar sessãoMe quedé más tiempo del que debía en aquel baño. El aire estaba impregnado con el olor a limpiador de limón y perfume barato de las toallas de papel, pero lo único que podía percibir con claridad era la opresión en mi pecho. Mis manos estaban firmemente apoyadas contra el lavabo, tan apretadas que los nudillos se me pusieron blancos. Me observé en el espejo, y por un momento me costó reconocerme. Mis ojos estaban enrojecidos, mis labios tensos, y en cada respiración parecía que la tristeza se







