Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl día amaneció distinto, o tal vez era yo la que lo veía con otros ojos. Después de varios días escondida en mis propios pensamientos, bañándome una y otra vez como si el agua pudiera borrar lo que no se iba de mi cabeza, me encontré con una llamada que no esperaba. Era Santiago. Su voz, cálida, sencilla, me sorprendió más de lo que hubiera querido admitir. Me dijo que quería invitarme a salir, a comer algo, a distraerme un poco. Dudé, lo pensé varias veces, mi primer impulso fue negarme, co







