Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl silencio fue lo primero que nos envolvió.
Ese silencio incómodo, pesado, donde las palabras se atascan en la garganta y lo único que existe es el cruce de miradas. Yo lo miraba con los ojos abiertos, sin atreverme a moverme demasiado, cubriéndome todavía con las cobijas, como si esa tela pudiera protegerme de él, de su presencia y de todo lo que no recordaba.Él, en cambio, parecía tranquilo. Demasiado tranquilo.No apartaba la vista de mí, y esa calma suya me inquietaba más qu






