Capítulo 47
No te creo
Eira tomó otras hierbas con rapidez. Las enjuagó a toda prisa en el balde de agua que usaba para el jardín. No había tiempo para hacer las cosas como se debía. Pero algo en su interior le decía que no necesitaba hechizos, ni palabras mágicas, ni rituales antiguos. Nunca los había necesitado.
Desde que tenía memoria, lo supo: todo estaba en sus manos.
Cuando deseaba sanar de verdad… simplemente sucedía.
La cercanía de sus manos, esta vez, no traía consigo la sombra de la m