Capítulo 43
Un juguete
Eira había regresado a su habitación poco después de la cena. No dijo mucho, solo murmuró buenas noches y subió las escaleras.
Necesitaba respirar y pensar, sentía que era demasiado pronto como para preguntar si la dejarían libre.
Durante la ducha, el vapor empañó el espejo… pero no lo suficiente. Al pasar la toalla, su reflejo se mostró con crudeza.
Su espalda seguía marcada.
Las cicatrices estaban ahí, profundas, ni siquiera sus habilidades curativas habían logrado borra