Capítulo 25
No la rechazaré.
En la mansión de los Valmont, Logan sintió un vacío incómodo, como si algo vital le faltara. El lazo con Eira, por más que intentara negarlo, seguía presente. Pero esta vez… no podía percibirla. No había aroma, no había energía. Nada. Y eso lo sacudió por dentro.
Necesitaba verla. Asegurarse de que seguía allí. De que no se había escapado.
Porque aunque pensara en casarse con una Alfa —una decisión lógica, política, necesaria— no dejaba de obsesionarse con Eira. Ella